Museo Inflable Guachimontones

El salto de fe

“Queremos hacer una exposición itinerante, y solo tenemos un chevy para moverla”. Esas fueron las palabras con las que Susana Chávez, entonces directora de Museos y exhibiciones de la Secretaría de Cultura de Jalisco me pidió que desarrollara un diseño para el guión que la arqueóloga Érika Blanco había concebido. Érika era directora del Centro Interpretativo Guachimontones y me contaron sobre las cosas que estaban haciendo.

Con un compromiso muy grande de todos los involucrados, la misión era llevar a conocimiento de los niños la existencia de Guachimontones, un objetivo complejo si uno quiere realmente comulgar con los niños, así que descartamos los medios convencionales de presentación; era mejor diseñar un espacio en un inflable. La historia comenzó a crecer desde ahí. Les encantó la idea, y empezamos a buscar aliados para desarrollar este proyecto. Al desglosar el guión y a transformar las infografías en murales, las cédulas en acciones y el contexto histórico en un video para que los estudiantes de primaria participaran de una aventura para ayudar a un niño perdido a regresar a casa, en el antiguo Teuchitlán.

Para lograrlo el recorrido incorporó varias actividades donde los niños identificaron el paisaje, cosecharon la siembra mesoamericana, navegaron los canales y llegaron a casa. Al final, todos realizarían trueque alrededor del Guachimontón —estructura emblemática del occidente— para entender la actividad comercial de la época. Todos los niños recitaron la historia a sus padres a la salida, de memoria y sin problema, pidiéndoles que porfavor los llevaran a conocer Guachimontones.

El proyecto ha sido premiado y reconocido como Buena Práctica por Ibermuseus con una mención honorífica, por la Bienal Jalisciense de Arquitectura, la Bienal Nacional de Jóvenes Arquitectos, y el German Design Award, por sus múltiples aportes al panorama cultural. Siendo el proyecto una simbiosis entre contenido y diseño donde los que salen ganando son los visitantes.