Festival Rural: Las Mulas de Kentucky

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Un festival para la apreciación rural desde el arte y la gastronomía

Las Mulas de Kentucky es un encuentro independiente de creativos del arte, música, gastronomía y diseño en el contexto rural como una respuesta a la búsqueda de una nueva relación campo-ciudad que vaya más allá de la producción-consumo.

En la sencillez del campo radican grandes oportunidades para el estudio y la experimentación creativa. El contacto con los procesos primigenios y el producto virgen han demostrado ser renovadores de la cultura a lo largo de la historia. Hoy en día el abastecimiento de las ciudades y la invasión urbana son fuerzas que moldean el paisaje rural hacia un progreso que solo desarrolla la eficiencia y productividad del campo, pero hay mucho mas ahí que lo que podemos encontrar en el supermercado.

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Vista de la Laguna de Santa María del Oro desde Cofradía de Acuitapulco

Abril 2016, La cooperativa de la Querencia en Santa María del Oro, Nayarit, MX enfrentaba una crisis cuando sus integrantes, mitad urbanos y mitad establecidos en el paraíso lacustre discutían al rededor de un tema incómodo: ¿Qué vamos a hacer con las yeguas?

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Yegua de la Querencia

Las Mulas

Las 5 yeguas llegaron porque dos miembros de la cooperativa quieren cruzarlas con un burro de Kentucky e insertar a sus crías mulares en la escena agrícola mexicana; las mulas son la mejor opción para aquél que cultiva en la sierra, no se desbarrancan, no emiten CO2, defienden a su amo y son de bajo mantenimiento, además lo hacen por casi 35 años. Trabajan por más años que un humano en sentido estricto.

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Suena ingenuo pensar que un ser urbano llegue al campo, como salido de un documental a cosechar con la pericia y experiencia de un campesino. Y es la verdad, los obstáculos a los que nos enfrentamos nos revelaron el no tener la mínima destreza o sensibilidad para sembrar maíz.

El reto era diseñar una estrategia que nos garantizara la subsistencia de las yeguas por un año, las acercara a cumplir su misión de ser madres de mulas, y además encontrar un propósito al interior de la cooperativa en la que todos pudiéramos poner conocimiento en práctica, que como mencionábamos anteriormente, no tiene que ver con la actividad agrícola.

En medio de esta situación Paulina Martínez, modista y miembro de la cooperativa se puso en contacto conmigo, diseñador y artista, porque estoy obsesionado con un laberinto y le pareció una buena oportunidad para invitarme a trabajar la milpa, no lo pensé dos veces y a los pocos días estábamos ahí. El lugar es hermoso y no me cuesta entender por qué han decidido invertir ahí su dinero.

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Laguna de Santa María del Oro

La Cooperativa de la Querencia

En Santa María del Oro, al que llamaremos SAMAO, conocí a los hermanos Beatriz y Rafael Barragán, videasta y arquitecto respectivamente, son miembros de la Querencia y entre ellos junto con Christian French han realizado y difundido un programa educativo a través del cual brindan a jóvenes una experiencia de crecimiento personal dentro del contexto rural. Una especie de curso intensivo de sensibilización para entender el esfuerzo de obtener el alimento y construir el espacio que se habita con variedad de técnicas.

Ellos me guiaron por los terrenos de la cooperativa y juntos decidimos donde se cultivaría el maíz, les presenté mi idea y les emocionó mucho el valor agregado a la tediosa tarea de cultivar para hacer algo que, probablemente ni les parecía importante. Así comenzó un nuevo nivel de discusión, ya que todos nos encontrábamos trabajando en un tema que siempre había sido polémico al interior de la cooperativa. Las Mulas de Kentucky.

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Terrenos afiliados a la cooperativa la Querencia

Con el laberinto surgieron nuevas inquietudes, ¿Qué va a suceder ahí? ¿Quién lo va a visitar? ¿En verdad vamos a sembrar maíz híbrido? Además, el rastrojo de maíz no es el mejor alimento que pueden comer las yeguas. Estas nuevas interrogantes nos llevaron a desarrollar una nueva estrategia: “Sembrar maíz criollo, para que lo coman los humanos en un festejo para promover la vida rural y así generar dinero para darles buen alimento a las yeguas, hacer algo de ruido y acercarnos a la meta del burro de Kentucky”.

Vocación y Fondos

Beatriz dirigió una video-campaña en Fondeadora logrando exitósamente la meta gracias al apoyo de nuestros donantes, especialmente de Rafael Barragán, Carlos Ochoa y Licko Cuevas.

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Campaña en Fondeadora

Se logró el patrocinio de P’al Real y La Panga a cambio de un paquete especial de beneficios como parte de la cosecha de maíz, en masa y molido, además de un múltiple artístico. Cervecería Loba Vinísfera y Primavera nos aportaron generosamente bebidas para brindar. También conseguimos el apoyo del Ayuntamiento de SAMAO, quienes además de prestarnos un escenario llevaron talleres para los niños.

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A la izquierda, el chef Fabián Delgado, a la derecha el barista Fabricio Sención

Paulina integró a los chefs Redman y Fabián Delgado y al barista Fabricio Sención para que desarrollaran sus platillos con la cosecha local, obtenida de varios productores de la zona. Ejotes, frijol, chile, calabaza y nuestro maíz criollo nixtamalizado por las manos de la familia González.

Experimentacion en el cultivo y sus productos
Dibujo sobre tortilla de Edgar Cobián, Pizcando maíz y Dando forma al laberinto

Invitamos a Edgar Cobián y a Joaquín Segura, artistas contemporáneos, para fondear el evento con múltiples originales. En la música invitamos a icari, Cráneo Verde Humeante, Norbeister y al mariachi de Negrete y Nungaray.

Junto a Beatriz participó Heiko, ebanista alemán autodidacta quienes diseñaron el evento. Además, terminando el evento musical puso a su alter ego Psheikodelic a mezclar música.

El Arte

Durante el proceso, Paulina me presentó a la familia González, muy importantes dentro de la comunidad Wixarika de la zona, ellos fueron un apoyo indispensable, ya que nos ayudaron a cosechar, a trazar el dibujo de Joaquín y el laberinto de maíz; también nos ayudaron a realizar la parafernalia del evento con pulseras y servilletas para tortillas.

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Parafernalia del Festival, diseñada por Paulina Martínez, la Jesús González y Norberto Miranda

Edgar Cobián realizó el logo de las Mulas de Kentucky proveyendo una identidad gráfica contestataria, sencilla y potente, inspirada en la Unión Soviética, además aportó una serie de 3 dibujos sobre maices mutantes con órganos humanos para su oferta como recompensa.

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Edgar Cobián, serie de dibujos originales.

Joaquín Segura desarrolló un logo guerrillero falso bajo el lema “Honor y Sangre” compuesto por una estrella, una escoba, un machete y un cráneo de mula que fue cortado en la milpa criolla tomada por la maleza. La foto aérea de este trazo se imprimió como múltiple para su oferta como recompensa.

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Joaquín Segura, Honor y Sangre, 2016, intervención sobre cultivo de maíz criollo.

En mi caso, el laberinto Lanlord es una continuación del trabajo que llevo bajo el título de Sucesión Compulsiva, y es un laberinto generado por la sucesión de cuartos rectangulares contiguos, con cuatro puertas que llevan a espacios idénticos, como una alegoría al ejercicio vacío de la libertad que hay en la vida urbana. El laberinto fue realizado en la milpa mientras su plano arquitectónico dibujado en chakira por Jose Luis González y bordado en tela por nuestros socios Wixarikas.

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Norberto Miranda, Landlord y Sucesión Compulsiva, 2016

El evento

El 12 de noviembre de 2016 tuvo lugar el Primer Festival de las Mulas de Kentucky, en la Cofradía de Acuitapilco, en SAMAO, Nayarit. El público asistente, los artistas y los colaboradores pudimos compartir con toda sencillez deliciosa comida en un ambiente de complicidad en el que nadie estábamos consumiendo entretenimiento, sino que estábamos cosechándolo.

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Los platillos fueron diseñados a partir de los productos alimenticios que se pudieron conseguir en la zona.

El proyecto Tierras Áridas de Negrete y Nungaray dió inicio al Festival con su mariachi que le canta nuevas composiciones a la vida contemporánea, con una refrescante mezcla de realidades urbana y rural que disuelve sus contrastes. Fue hasta este momento culminante que nos dimos cuenta de que lo que realmente produjimos es un espacio para experimentación y recreación creativa en el contexto agrario.

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De izquierda a derecha 1. Negrete y Nungaray, 2. Cráneo Verde Humeante, 3. icari, 4. Norbeister, 5. Psheikodelic

Al término, Jose Luis González me dijo muy emocionado que nunca se había sentido así de integrado fuera de su comunidad, que le había parecido muy similar a sus rituales para demostrar gratitud a la tierra, lo que me parece el más grande honor. Por eso cierro con esta cita magnífica:

You´ve gotta fight for your right to party

-Beastie Boys

Créditos

Las Mulas de Kentucky

– Paulina Martínez. Coordinadora del proyecto

– Beatriz Barragán. Registro audiovisual y crowdfunding

– Norberto Miranda. Producción de arte, textos, artista

– Edgar Cobian. Identidad gráfica, artista

– Fabián Delgado. Chef

– Fabricio Sención. Barista

– Christian French. Construcción

– Heiko. Construcción, Mobiliario

– Joaquín Segura. Artista

– Mario. Trabajo de campo

– Familia González. Producción

Cooperativa La Querencia

– Rafael Barragán

– Christian French

– Paulina Martínez

– Beatriz Barragán

– Ubaldo

En el escenario

– Negrete y Nungaray – Tierras Áridas

– Cráneo Verde Humeante – Peor Aún

– Norbeister – Vergüenza

– icari – Pluma Ilegal

– Psheikodelic

Agradecimientos

Pa’l Real, La Panga, Redman, Ra, Fabian, Fabricio, Mario, Alejo – Loba, Xavis, Mónica A, Piwi, Omar G, Ixel, Chabelos, Leñador, Mode, Irma, Piquito, Jujiqui, Don Cris, Don Chabelo.

A todos nuestros fondeadores.

Especiales gracias a nuestros padrinos y mecenas: Licko Cuevas, Carlos Ochoa y Rafael Barragán.